Freno de mano
Aug 27, 2022, 2:22 PM
Hubo un periodo durante el principio de mis “veinte”, (específicamente durante el 2019) en el que mi vida giraba casi completamente en torno a mi Toyota Corolla.
Tan íntima y estrecha era nuestra relación que a menudo soñaba con el.
De los escenarios más recurrentes a los que sucumbía mi inconsciente era uno en el que lo perdía en algún lugar de la ciudad por no recordar donde lo estacionaba. Otro que considero de mis favoritos era en el que acelerábamos descontroladamente por alguna avenida principal hasta que los frenos dejaban de responder.
En este último, la mezcla fatal de la adrenalina que conlleva no tener el control sobre la máquina que te encapsula junto con la anticipación de un choque inminente, me hacían sentir inconsolablemente viva.
En ese entonces pocas cosas me provocaban tanta emoción como el ceder mi vida y mi cuerpo a alguna fatalidad del destino. Con la frecuencia con la que mi subconsciente sucumbía a este escenario, paso de ser una pesadilla a convertirse en uno de mis sueños más emocionantes. ¿Será que esta noche voy a morir? Cada una de esas veces me desperté antes del impacto ¿O será que hoy tiro del freno de mano?
Porque esa opción siempre estuvo ahí.
Todas esas veces me soñé con una mano en el volante y la otra ahorcando aquel cilindro que tenía el poder de terminar mi fantasía. Siempre tuve la opción pero nunca supe cuando parar.
O a lo mejor es que no quería.


